Los días sin luz
Cuando volví de Uruguay volví a mi barrio. Toda la vida en Paternal, era un lujazo todo, un reencuentro conmigo una alegría del recontra carajo. Encima a una casa hermosa, un ph al fondo, un lujazo que no me podía dar si no se alineaban un montón de planetas.
Me encanta mi casa. El único tema es que la luz me la da Edesur (la concha puta de su madre) una empresa garca y sorete que años después sigue igual de estúpida e incapaz que la primera vez allá hace años que me cortaron la luz en mi primer departamentito por falta de pago a la noche del mismo día que me habían dado un libre deuda por la mañana.
Estos imbéciles de Edesur (la concha puta de su madre) son incapaces de brindar su servicio (que cuesta CATORCE VECES MÁS que lo que costaba cuando teníamos un gobierno menos estúpido) por más de 10 (diez) días por vez.
Siempre hay algún tipo de excusa, siempre el corte dura menos que lo que argumenta el ENRE que es el mínimo para denunciar, y siempre fantaseo con ponerle una bomba en la cloaca a alguien de su directorio, alguno de esos garcas que te sonríen con 300 millones de dientes en la foto institucional y en sus palacios hechos de cocaína no deben tener ni idea de que su servicio es tan malo que sus clientes se arrullan para dormir fantaseando con sus muertes.
Por suerte, buscando un poco de previsión en esta poronga invivible que es la Argentina de Javier Milei, un día compré pila de luces de emergencia y un panel solar para cuando inevitablemente se descarguen.
Ahora me voy a poner a pintar. Otro día muestro qué salió de esto.
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